Una receta exitosa
El día que me case, comenzará una guerra fría en mi casa. Sucede que mi novia no es precisamente la mejor amiga de la cocina, mientras que yo vengo de una larga tradición de italianos tragones que viven para comer, en vez de comer para vivir. Eso no sería problema si yo me dedicase a la cocina, pero en esas labores estoy frito. Y no precisamente porque sea malo, pues mis cotufas de microondas, cereales con leche, perros calientes y pastas quedan para chuparse los dedos.
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